Como músico formada en Conservatorio, en Educación Musical y en Musicología he podido comprobar las diferentes formas para aprender y vivir música. Visto que ésta se puede presentar de muchas maneras, la experiencia me dice que la forma más efectiva es adaptarla al alumno. El aprendizaje en el Conservatorio da muchas alegrías pero también desvelos. La distancia a aquellos años me hace pensar que pese a la completa formación, ésta no se adapta al alumno dotando el aprendizaje de una cierta rigidez en la que es el aprendiz el que se tiene que adaptar a la música sin darse casi cuenta de lo que pasa alrededor. Cuando yo estudié era algo así como un «la letra con sangre entra» y con los años, reconozco que esa adrenalina musical se echa algo de menos porque ,aunque duro,se aprende a sentir la música con mucha intensidad después de un largo proceso (en el periodo de conservatorio, la amas y hay veces que llegas a aborrecerla) .Quizá haya cierta ausencia de un ejercicio íntimo de reflexión musical y aunque es cierto, y más que el los primeros años, que el aprendizaje de técnica y teoría es vital para un músico también es igual de importante reflexionar acerca de nuestro sentir musical y de las relaciones que establecemos con la música para ayudarnos a pensar qué músico queremos ser.
Coclusion
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